lunes, 24 de septiembre de 2007

El engaño

Si existe en el mundo una frase que me revuelve las tripas, que me pone de la mismísima mala leche que si me hubiesen pisado un callo es: “Fulanito está engañando a los españoles…., a los de Cádiz…. a los de Sanlúcar de Barrameda, …..a los de Andalucía o a los de Torrejón de Ardoz”.
Normalmente esta frase suele decirla un político, y casi siempre un político que no tiene ningún respeto por los ciudadanos-votantes.
¿Acaso piensan esos políticos que pertenecen a una casta diferente?. ¿Creen que los demás no tenemos la capacidad suficiente para saber cuando intentan engañarnos y cuando lo que dicen es la verdad?.
Que a veces los ciudadanos nos hagamos los tontos, o miremos para otro lado como si no nos hubiésemos enterado de lo que han dicho, no significa que oigamos perfectamente sus palabras y nos entren ganas de recordar al señor Guillotín, pero preferimos hacer como que no nos hemos enterado y obrar en consecuencia en la primera oportunidad de votar que exista.
El otro día me preguntaba alguien que cual consideraba que era el peor pecado de los políticos, a lo que le contesté que ellos no pueden tener pecados porque ni siquiera son conscientes de que están haciendo las cosas mal.
- ¡Como voy a estar haciendo algo mal yo que soy……!
Pero sin duda alguna si hubiese que achacar un defecto a los políticos, es que todos cuando llegan son totalmente prepotentes y se olvidan por completo que están allí porque una serie de gente que confió en lo que decía y decidió que era la mejor opción para administrarles.
Estoy convencido que a todos los políticos cuando llegan al cargo, en la jura o promesa de su cargo, le deberían entregar un cartelón que dijese: Estoy aquí porque me eligieron muchos que me pueden quitar, y no por obra y gracia del espíritu santo.

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